My cart
0,00 €

0 0 - 0,00 €

Llevar pendientes es algo muy común en nuestro día a día. Estamos tan acostumbrados a ellos que muchas veces, sobre todo si no tienen algo especial, se convierten en un detalle que puede pasar desapercibido.

A día de hoy existen infinidad de pendientes, de diferentes materiales, formas y tamaños en función de los gustos de la persona que los va a llevar. Pero la forma de llevar pendientes no siempre ha sido una cuestión puramente estética, sino que sus orígenes se establecen por otros motivos. Durante muchos años su uso ha estado vinculado como símbolo de protección o símbolo de riqueza.

Los pendientes en Egipto

Los pendientes más antiguos que se conservan proceden de Egipto y tienen más de seis mil años de antigüedad.

Fueron los habitantes del Antiguo Egipto los que comenzaron a llevar pendientes, accesorios se usaban para manifestar un alto estatus social. Estas primeras piezas estaban hechas con plata y oro, y en ellas se incrustaban metales y piedras preciosas como la amatista, el jaspe, la coralina, el lapislázuli o el jaspe. Algunas de estas piedras preciosas, se le atribuían poderes curativos y se usaban como amuleto protector; es el caso de la coralina.

Con el paso de los años, el hecho de llevar pendientes ha tenido muchas connotaciones diferentes, ya que estos accesorios también fueron objetos destinados a la recompensa civil o militar; incluso se llegaron a usar como símbolo de la condición de esclavo o como elemento “seductor” ya más de cara a la Edad Media.

Egipto se dedicó a exportar joyas durante siglos. Entre otras muchas civilizaciones, sus joyas llegaron a los fenicios, los hebreos y a algunas culturas orientales; así como a los griegos y los romanos.

Siglos después, ya en la antigua Grecia, los pendientes comenzaron a difundirse entre la población en general, para clases menos adineradas como se acostumbraba a hacer. Aquí se comenzó a llevar pendientes de gran tamaño y muy pesados, que se combinaban con peinados altos para resaltar su importancia.

Llegada la Edad Media, su uso era ya prácticamente exclusivo de las mujeres y ya se empleaban con más frecuencia piedras preciosas y perlas. Un hecho significativo fue que a finales del 1700 se introdujo el diamante como elemento para fabricar pendientes, con el paso del tiempo se convirtió en la piedra preciosa por excelencia.

En la Edad Media los pendientes servían como instrumento llamativo que las mujeres usaban para demostrar a sus pretendientes que provenían de familia adinerada.

Llegado ya el siglo XX, llevar pendientes comenzó a convertirse en una cuestión de moda y empezaron a regirse por las tendencias propias de esta. A día de hoy son un elemento estético muy extendido, y existen infinidad de formas y materiales para hacerlos. En Mundo Azabe tenemos muchísimos diseños diferentes de pendientes, ¡encuentra el que mejor se adapte a ti o encuentra el regalo perfecto!